#YoNosoy132

Este fin de semana fui a ver Colosio, un largometraje que por más de una razón no pasará inadvertido. En mi caso, el filme tuvo un efecto fuerte a propósito de la conciencia que hasta ahora tengo sobre la generación a la que pertenezco.

Acaso, de todos los episodios de orden público que a mis contemporáneos y a mí nos han tocado presenciar, el asesinato de Luis Donaldo Colosio ha sido el que mayor dolor fijó en las memorias.

Nací en 1968 (año de suyo cabalístico); poco antes de cumplir los 18 un?terremoto removió la naturaleza de mi ciudad; voté por primera vez en?1988, cuando las elecciones en mi país comenzaron a importar; todavía con 25 surgió en el sureste mexicano una revolución que hablaba de la diversidad de nuestras identidades; sólo dos meses después vino el magnicidio del candidato y a esa generación se nos acabó de golpe la confianza en nuestra juventud y un poco también, nuestra fe en el futuro.

Con todo, pasadita la treintena experimentamos la entrada al nuevo siglo y el arribo a la Presidencia de la República de un partido y un jefe del Estado distintos a los que nuestros padres y nosotros mismos habíamos asumido como inamovibles.

Tales estaciones de la historia, cada una, despiertan significados importantes; sin embargo, insisto, la más estremecedora ocurrió en marzo de 1994. Aquel tiro en la cabeza de un solo hombre nos anunció, en la colonia Lomas Taurinas de Tijuana, que el país había dejado de ser una comunidad pacífica. Cuando un asesino o una complejísima conspiración —poco importa a estas alturas— fueron capaces de eliminar al futuro presidente, los demás nos convertimos en cayucos a la deriva dentro de un afluente violento.

El filme Colosio, producido por Mónica Lozano y dirigido por Carlos Bolado, ambos contemporáneos, me trajo de golpe una cascada de sensaciones que la memoria tenía bien sedadas entre piel y músculos.

Poco importa si el argumento policiaco se sostiene o si la precisión histórica de esta ficción cumple con la ortodoxia; lo cierto es que, gracias a Colosio, en la pantalla del cine se volvieron a dar cita cuanto de miedo y especulación compartimos muchos durante aquella primavera del 94: la desconfianza absoluta hacia el poder y la política, la derrota inevitable de la gente bien intencionada, la fragilidad de la verdad, la abrumadora corrupción, la frivolidad de una gruesa mayoría y la terrible indefensión del individuo cuando la maquinaria de los intereses más mezquinos decide echarse en su contra.

Miro en retrospectiva y me pregunto por qué mis contemporáneos y yo no salimos a tomar entonces las calles. ¿Por qué no hicimos música en las plazas y brincamos en las esquinas con la tranquilidad que hoy los jóvenes tienen de que, al caer, ahí estará el suelo para sostenerles?

¿Por qué mi generación no hizo frente contra los actos corruptos y los políticos torcidos? Peor, ¿por qué muchos de sus integrantes se dedicaron a perpetuar los actos corruptos y se hicieron políticos torcidos? Debo decir que la mejor cepa de ese “nosotros” prefirió hacer cine, música o novelas, quizá porque pronto intuyó que el oficio de la política, en los primeros años de la transición, sería aún más oscuro y pantanoso de lo que nos había tocado observar .

Es aquí donde debo aclarar que, por la coincidencia de la edad, mis contemporáneos resultaron ser los padres de quienes hoy integran mayoritariamente el movimiento #Yosoy132. En casa muchos de estos jóvenes han tenido que soportar conversaciones sobre nuestra épica frustrada, sobre la expectativa inacabada, sobre las ganas y la precariedad de las consecuencias; han tenido que atender el enojo con nuestra ingenuidad por haber creído que para cambiar al país bastaba con sacar al PRI de Los Pinos y meter en su lugar a un Quetzalcóatl diferente.

Me repito una y otra vez que no es mi narrativa, abundante en expectativas truncadas, la que debo colocar sobre el lienzo que apenas comienzan a pintar las hijas y los hijos; apelo en consecuencia por la humildad personal que se necesita a la hora de admirar y apoyar a este movimiento mientras asumo que por edad y experiencia vital #Y oNosoy132.

Con todo, ruego porque el movimiento no cometa el error de quienes les antecedieron: el país no cambiará porque una persona llegue (o no llegue) a Los Pinos, ni tampoco el destino se nos resolverá en lo que dura una sola jornada electoral.

Si trascienden el primero de julio, lo que hoy ellos podrían estar poniendo en juego —parafraseando a la Garro— son los primeros recuerdos alentadores del porvenir.

11 comentarios en “#YoNosoy132”

  1. guerapistolera

    Lo que mas me sorprendió del artículo, es…………. nació en el 68?????? como al Peje, lo caminaron sin aceite y por terracería.

  2. El primer día que escuché sobre el movimiento entendí que formo parte de una generación que nunca hizo lo que estaba obligada a hacer. Ojalá este movimiento no sea una llamarada de petate, y sea consciente que tener un mejor futuro es un trabajo diario, no un sueño que termina en la catarsis de la calle.

  3. Simple, no se hizo porque no había la libertad de la que hoy gozamos todos, especialmente los jóvenes. Esa libertad que no apreciamos, que no nos acordamos que hace poco no teníamos y que hoy ponemos en riesgo apoyando a candidatos que no toleran la más mínima de las críticas y ante ella descalifican y aseguran ellos tener la verdad. Pareciera que no, pero México sí cambió, y cambió a partir del 2000 y si bien no todo es responsabilidad de Fox, bien pudo haber sido muy distinta la historia.

    No hay que conformarse, pero tampoco hay que caer en la ingratitud de olvidarnos cómo, cuando y quienes fueron los que participaron en la construcción de lo que hoy tenemos. Si olvidamos, aquellos que dicen creer en la libertad, que han gozado de ellas, pero que solo piensan en términos absolutos (yo o nadie) llegaran al poder y volveremos a empezar de nuevo.

  4. Ojo, el peje es unos 10 años mayor. Yo creo que no hay comparación los chavos de hoy son producto de los padres de nuestra generacion, dicho sea con orgullo colectivo y quizas para sentir menos culpas

  5. Ricardo, es de admirar el empuje de los jóvenes universitarios, lo que es una pena es su agenda: AMLO. El conjunto de los vicios del PRI anterior a Peña, el de los tiempos de Echeverría y JoLoPo. AMLO, en su necedad, en pasar por alto los desatinos de sus colaboradores, sus trampas mapacheras, intolerancia y autoritarismo a agregado a su ejército a estos jóvenes moldeables; como lo fueron las juventudes en gobiernos totalitarios; háblese de Cuba, China Alemania, Italia, Venezuela, el México Cardenista que destruyeron tradiciones, herencia cultural, bagaje histórico y un largo etcétera. El porvenir es de todos, de nuestros padres jubilados, de nuestra generación que vio pasar la historia desde el banquillo (Ricardo Raphael dixit), y ahora de nuestros hijos. AMLO es simplemente “Back to the future”, el regreso a ese mundo que no cuajó y que insiste en renacer, el mundillo/mundote del México populista y endeudado, donde los intelectuales y líderes sindacales, y estudiantiles eran comprados. Estos universitarios salen a las calles, pero como bien dices, no son de nuestra generación, la generación de 1968, los que hemos vivido de una crisis a otra. No los hago menos, pero aquél que niega su origen priísta, nacido en el 58′, como sostiene, los manipula, los engaña, y querrá transformar a México en su Edén Tropical, donde su palabra de apóstol sea escrita en letras de oro, y sea la única verdad. El apóstol del  S. XXI, que humildemente se compara a Madero según dijo Monsi, bueno… la modestia es falsa vanidad. Réquiem por la República.

  6. Coincido con usted en que el que llegue o no llegue a los Pinos .tal o cual persona, no  nos garantiza nada, hay muchos intereses en juego, hay muchas variables dentro y fuera del país, que afectan. Yo soy madre de dos “132”, y espero que este despertar sirva al menos para que el que sea presidente no se sienta con derecho a irse por la libre, es tiempo de que los ciudadanos tengamos el poder de ser oídos y verdaderamente tomados en cuenta.

  7. Es un gusto que los jovenes manifiesten el Hartasgo de la sociedad, el hartásgo al abuso político de los partídos actuales.  Lo Lamentable y tampoco me sorprende es que el PRI y el PAN ya empezarón a infiltrarse en este movimiento para contaminarlo y dividirlo, no me sorprende porque ellos harán hasta lo imposible por protejer los interéses creados y el emporio de poder que hasta ahora tienen, considero que adicional al movimiento de los estudiantes, debiera nacer tambien un movimiento de las amas de casa, de los intelectuales, de los profesionistas, de todos los sectores de la sociedad, solo así lograríamos un cambio verdadero y dificil de contrarrestar pro el PRI y el PAN. Todos tenemos esa tarea, cuando nos animaremos e ello? espero que pronto. Porque un regreso del PRI a los pínos es tan letal que México no lo aguantara. Saludos.

  8. Es un gusto que los jovenes manifiesten el Hartasgo de la sociedad, el hartásgo al abuso político de los partídos actuales.  Lo Lamentable y tampoco me sorprende es que el PRI y el PAN ya empezarón a infiltrarse en este movimiento para contaminarlo y dividirlo, no me sorprende porque ellos harán hasta lo imposible por protejer los interéses creados y el emporio de poder que hasta ahora tienen, considero que adicional al movimiento de los estudiantes, debiera nacer tambien un movimiento de las amas de casa, de los intelectuales, de los profesionistas, de todos los sectores de la sociedad, solo así lograríamos un cambio verdadero y dificil de contrarrestar pro el PRI y el PAN. Todos tenemos esa tarea, cuando nos animaremos e ello? espero que pronto. Porque un regreso del PRI a los pínos es tan letal que México no lo aguantara. Saludos.

  9. Es un gusto que los jovenes manifiesten el Hartasgo de la sociedad, el hartásgo al abuso político de los partídos actuales.  Lo Lamentable y tampoco me sorprende es que el PRI y el PAN ya empezarón a infiltrarse en este movimiento para contaminarlo y dividirlo, no me sorprende porque ellos harán hasta lo imposible por protejer los interéses creados y el emporio de poder que hasta ahora tienen, considero que adicional al movimiento de los estudiantes, debiera nacer tambien un movimiento de las amas de casa, de los intelectuales, de los profesionistas, de todos los sectores de la sociedad, solo así lograríamos un cambio verdadero y dificil de contrarrestar pro el PRI y el PAN. Todos tenemos esa tarea, cuando nos animaremos e ello? espero que pronto. Porque un regreso del PRI a los pínos es tan letal que México no lo aguantara. Saludos.

  10. #YoSoy1973,
    año en que murieron tres Pablos y con ellos nos mataron la poesía, la
    armonía y el color… Gracias a quienes nos devuelven la esperanza de
    recuperarlos!

  11. Ricardo (me tomo el atrevimiento de hablarte de tu porque nacimos el mismo año) me gustó mucho el texto que acabo de leer (por cierto me lo recomendaron mucho) y me identifico con tus palabras tanto de los recuerdos como de este presente con los jóvenes del movimiento yosoy132 y tengo la sospecha de que llegará muy lejos. Gracias por compartir tus pensamientos.

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