Ya sé quien es Ricardo Flores

Ricardo, no cuento con espacio suficiente en mi columna de El Universal para publicar ahí, de manera íntegra, esta serie de argumentos que deseo compartir con usted y que me llevaron a escribir, el jueves 12 de febrero, (http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2015/02/111116.php) que había coleccionado “dudas fundadas” sobre su existencia profesional.

Algunas de esas dudas han sido despejadas pero no así otras, de naturaleza distinta y acaso más graves.

Presento aquí mis reflexiones:

1. Me sorprendió la cabeza de su nota “PERITOS ARGENTINO COMETEN 8 FALLAS”, primero porque de su contenido no se desprende el título y, segundo, porque no lo considero un trabajo que debió haber merecido la portada del medio que lo publicó.

2. En lo que usted llama la falla uno, “El papel de los peritos”, cayó don Ricardo en una trampa semántica construida con arbitrariedad por la PGR. Los peritos argentinos fueron, en efecto, habilitados pero no por ello perdieron su calidad de sujetos independientes frente la cadena de mando y de la nómina de la dependencia.

Fueron por ello, al mismo tiempo, “independientes” y “habilitados” y en consecuencia no hay fallo imputable en sus declaraciones, como usted lo afirma.

3. En el apartado donde usted ubica la supuesta falla 3 del EAAF, da por bueno – sin cuestionar de forma alguna – que la PGR no tenía porqué invitar a los expertos argentinos cuando se levantaron 42 elementos balísticos de la escena del crimen ya que el EAAF “nunca acreditó peritos en materia balística; solo en antropología, criminalística y genética”.

Para refutar el argumento de la PGR, y más en concreto el que usted transcribió en la nota de referencia, me veo obligado a ofrecer aquí la definición de criminalística:

“Disciplina auxiliar del derecho penal que aplica conocimientos, métodos y técnicas de investigación en el examen del material significativo relacionado con un presunto hecho delictuoso con el fin de determinar, señalar y precisar la participación de uno o varios sujetos en el mismo.”

Atendiendo a esta definición y asumiendo que el EAAF fue habilitado como perito en criminalística en el caso de la desaparición de los normalistas de Ayotizinapa, ¿puede usted concordar con la PGR cuando justifica haber recogido 42 elementos balísticos de la escena del crimen sin avisar al perito independiente a quien esa misma instancia habilitó y por tanto entregó legitimidad para tal tarea?

La escena del crimen es clave en el análisis que lleva a cabo el perito en criminalísitica y toda alteración – tal como lo es el hecho de recoger 42 elementos de balística – merece ser observada con acuciosidad.

Disculpe la incómoda pregunta: ¿qué le llevó a usted a coincidir de manera inopinada con la PGR?.

Me atrevo a interrogar si sus estudios en ciencias políticas y administración pública le permiten discernir si se puede desestimar el trabajo de un perito en criminalística a partir de que no se habilitó como perito en balística. En derecho, estimado Ricardo, lo que puede lo más puede lo menos.

4. La quinta falla referida por usted – el error en que incurrió la PGR con respecto a la información que envío primero a los laboratorios de Insbruck – no puede ser imputada a los peritos. Ese es, desde cualquier pinto de vista, un error de la procuraduría. Así que sustraiga una falla más a su encabezado.

5. En el punto 8 usted confunde al lector haciéndole suponer que una vez ejercida la acción penal en contra de los presuntos culpables no es posible sumar evidencia descubierta con posterioridad.

Para refutar su afirmación le pido imaginar que el laboratorio de Insbruck encontrara un mayor número de coincidencias en lo que toca al perfil genético de las víctimas, ¿cree usted que esa nueva información podría quedar fuera del juicio?

Cuando el EAAF acusa a la PGR de no haber procesado toda la evidencia del basurero no infiere – según mi comprensión jurídica – que fue un error ejercer la acción penal. En todo caso conmina a continuar con los peritajes pendientes.

Por esta argumentación es que me atrevo a insistir con que las 8 fallas argumentadas por usted, sin ofrecer una sola crítica a la fuente, constituyen un ejercicio periodístico equivocado.

Si su titular hubiera sido otro, tendría yo poco que criticar.

Si en vez de “PERITOS ARGENTINOS COMETIERON 8 FALLAS” hubiese usted cabeceado “PERITOS ARGENTINOS COMETIERON 8 FALLAS: PGR”, no estaríamos en esta discusión.

Con ello no quiero decir que el comunicado del EAAF, en todo está en lo correcto; ese es un tema que dejo aparte porque mi preocupación es con su pieza periodística. Me temo que faltó usted a un criterio fundamental del oficio: imparcialidad.

Sobre estos temas es que quería yo entrevistarlo para el programa que sostengo semanalmente en la televisión, junto con otros especialistas, y que fue la primera razón por la que lo busqué el martes 10 de febrero.

La producción llamó a La Razón para localizarlo y fue ahí donde me entregaron su dirección de correo electrónico, no sin antes aclarar que usted acababa de ingresar al medio.

Le repito que mi sorpresa vino cuando me respondió que en vez de entrevistarle a usted recurriera a su editor “porque él definió el ángulo”.

No necesito aclararle que la nota fue publicada con su nombre y no con el del editor. El primer responsable del material entregado a sus lectores es usted y no quien “definió el ángulo.”

No estaría mal que me ayudara a comprender tal afirmación: ¿Debo entender que usted hizo la nota y él puso la cabeza? ¿O que usted ofreció la información y otro elaboró el texto? ¿O (perdone el atrevimiento) que su nombre es la principal aportación que usted hizo al artículo?

Debo recordarle que en mi columna del día 12 de febrero no negué su existencia sino que la puse en duda y fue por seis motivos:

• El escasísimo material publicado por usted en La Razón.

• Su reciente incorporación al medio y sin embargo su prontísimo éxito con una portada que, como ya expliqué antes, no me pareció prueba de buen periodismo.

• Su negativa a ser entrevistado.

• Su solicitud para que en vez suyo invitara a su editor al programa de Televisión.

• Su respuesta parca a la hora de solicitarle ligas referentes al material previo de su autoría. (Si en la respuesta del día 10 de febrero hubiera incluido su tesis de licenciatura me habría ayudado a mitigar la desconfianza).

• Y por último, su mínima participación en redes sociales en una época donde difícilmente se puede ser periodista y estar ausente de la escena pública virtual.

Con posterioridad me ha hecho llegar usted los datos de su tesis, presentada para obtener el título de licenciado en ciencias políticas. He corroborado y constato que Ricardo Flores existe. También he tenido comunicación de un compañero suyo en la UNAM quien se refiere a usted como una persona correcta, disciplinada y seria.

En mi columna antes referida afirmé que tenía dudas fundadas sobre su existencia. Le pido una disculpa si esto lo ofendió y al mismo tiempo le suplico que recuerde a Descartes: las dudas confirman la existencia del ser humano.

Que usted no haya dudado en forma alguna del comunicado de la PGR me hizo dudar de su respectiva existencia.

Sirvan estas líneas para que quienes compartimos este digno oficio que es el periodismo lo ejerzamos cada día con mayor rigor y compromiso.

Saludos