Bajo la luz de todos los reflectores, la semana pasada se consumó un acto indigno de corrupción entre los poderes Ejecutivo y Legislativo: se entregaron 10 mil millones de pesos a 500 diputados para que ellos gasten esta cantidad como les venga en gana, a cambio de sancionar sin mayor modificación el presupuesto presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

En 2015 el país tendrá el presupuesto federal más grande de su historia: 4.7 billones de pesos. Esa fue la iniciativa que el Ejecutivo llevó ante el Congreso para solicitar su aprobación. La Cámara Baja reasignó solamente 65 mil millones de pesos; es decir, que modificó apenas el 1.3% de la propuesta.

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