Hay algo en la historia oficial que nos cuentan sobre la detención de Javier Duarte que nada más no cuadra. Cabe que una estupidez enorme haya gobernado las neuronas de la familia Duarte Macías y por eso diez personas se metieron al mismo tiempo en la boca del lobo dejando antes señales de neón para que los persiguieran.

Aunque también podría ser que el encuentro en el lujoso hotel del lago Atitlán de esta familia perseguida, haya sido parte de un arreglo negociado para la entrega a la justicia mexicana del ex gobernador de Veracruz.

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