Terapias contra la enfermedad de la corrupción

Porque soy de los que todavía se toman muy en serio a nuestro presidente, Andrés Manuel López Obrador, desde la primera vez que propuso las terapias para curar la enfermedad de la corrupción comencé a cavilar sobre su forma y su método.

La dificultad de echar a andar la iniciativa se antoja grande. ¿Cómo se financiaría? ¿Quiénes serían los terapeados y quiénes los terapistas? ¿Cuál sería el método, la filosofía, la pedagogía o la psicología? ¿Cómo medir y cómo garantizar la cura?

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