La ciudad de México de hoy es una ciudad de México que en muchos sentidos es el eco de lo que empezó a ocurrir a partir de los años 80, muchas veces se ha dicho a propósito del terremoto del 85 por ejemplo, sin embargo lo que ocurre en esa época es bastante más fuerte, es un terremoto mucho más fuerte y mucho más interesante que el que físicamente vivimos algunos, la transformación cultural, la emergencia de nuevos grupos de contra cultura, una serie de valores que se empezaron a gestar en pequeños espacios que después se volvieron valores de toda la sociedad chilanga, de hecho es a partir de entonces que se empieza a decir con orgullo “yo soy chilango“, uno de esos fenómenos, de esos terremotos interesantes fue el surgimiento de un movimiento gay, déjeme decirlo así, que se vivió con mayor orgullo, dignidad y sobre todo sin ninguna vergüenza, uno de los bares donde comenzó a gestarse este gen valórico al que hago referencia, fue el bar 9, recientemente Guillermo Osorno, uno de los periodistas más destacados del país publicó este libro: Tengo que morir todas las noches hoy vamos a hablar de él, una memoria histórica que Guillermo Osorno nos trae, no sólo para hablar del movimiento gay, aunque también lo hace sino para hablar de la fundación de esta ciudad de México plural, diversa, tolerante.

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