La mentira destruye la confianza. Doblemente lo hace la mentira pronunciada con arrogancia. Ofende y se equivoca aquél que crea ver en el otro a un imbécil obligado a tomar por bueno todo aquello que se le imponga.

Emilio Chuayffet Chemor, secretario de Educación Pública, miente con arrogancia y trata a algunos de sus interlocutores con desprecio inmerecido.

Todo comenzó con el comunicado 129, publicado por la SEP el último viernes del mes de mayo. Con una redacción inspirada en la arquitectura minimalista, la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente informó que se suspendían “indefinidamente” los procesos de evaluación para el ingreso, la promoción y permanencia en educación.”

La noticia despertó un grave malestar durante las horas y días que siguieron. Sobre todo porque, a manera de justificación, se ofreció un argumento indescifrable: “con motivo de elementos a considerar en el proceso de evaluación… quedan suspendidas indefinidamente las fechas publicadas para su realización.”

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