“Ley bala”en Puebla

Leonardo Curzio (LC), conductor: Está en el estudio, como le había adelantado, Ricardo Raphael. Ricardo, ¿cómo estás?

Ricardo Raphael (RR), conductor: Leonardo, me da mucho gusto, mucho gusto estar contigo, estar con el auditorio.

LC: Cuentamé, ¿de qué vamos a platicar el día de hoy?

RR: Mira que hay un tema que pareciera menor porque es local, pero que puede ser la mecha que incendie el país entero. Es una reforma que se presentó en Puebla, que los twitteros han llamado “La Ley Bala”, se trata concretamente de reglamentar las marchas y para reglamentar las se autoriza a la policía para que en caso de que las considere violentas pueda utilizar armas de fuego.

Déjame ponerlo despacio, hay un contexto novedoso en el tema de las marchas, yo creo que nadie puede negar que las marchas en la humanidad han provocado cambios muy importantes y por eso la mayoría de las constituciones democráticas le dan cauce amplio.

El tema de las marchas generan problemas, generan tráfico y últimamente, no últimamente porque muchas veces ha ocurrido, se han infiltrado grupos, en efecto violentos, que sobre todo, utilizando bombas molotov o alguna otra arma no siempre letal pero que hace mucho daño, han provocado daños grandes, lo cual hace que estemos en un ambiente de queja y enojo contra este instrumento de la expresión.

Ahora ¿cómo atacar este problema? Hay diversas formas de hacerlo, pero me parece que esta de Puebla es la mejor de todas, porque simplemente lo que se dice, te resumo el argumento, es “Si el policía -y hablo en singular- valora que tiene frente a sí a una marcha violenta y percibe que su vida -la del policía- pudiese estar en riesgo, puede en ese momento decidí utilizar un arma de fuego y disparar contra el o los agresores”.

Lo cual sí nos lleva, querido Leonardo, a una circunstancia muy delicada, porque tú nada más imagínate quién va a querer ir a marchar, cuando la policía que tenemos en México, que por cierto no es la de Londres, no es la de Nueva York, que la que tenemos en México, y déjame ir más fuerte, en el municipio de Puebla, a que en Monterrey se había planteado una cosa similar, puede tomar una decisión así de arbitraria sin ningún control ex-ante por parte de los mandos gubernamentales.

Creo que el Congreso de Puebla se lanzó a una decisión muy delicada, falta ahora que el gobernador Moreno Valle, pues en fin, la deje pasar o la vete y la publique en el Diario Oficial del estado.

Pero creo que si estamos ante un hecho que vale la pena lanzar todos los reflectores, porque es probable que en Puebla se vaya a quedar así la legislación, y yo si me temo que otros estados que están en igual preocupación, en teoría el Distrito Federal ¡eh!

De pronto se les antoja el modelito que llevaría, con esto concluyo, a que sea de muy mal augurio y la marchar.

¿Tú dirías a una marcha donde sabes que es un grupo de anarquistas o de anarcosindicalista sobre alternativos o cualquiera, puede ponerse violento, la policía reaccionaría con pistola? No, seguramente la gente… esto va a inhibir profundamente la participación en marchas en nuestro país.

LC: Y va a indignar a un sector muy amplio que no marcha pero que defendemos la posibilidad de que la gente marche, empezando por un servidor. A mí me parece que en éste, en nuestro país, se ha abusado de la marcha como expresión política, sin embargo me hago cargo de la importancia que ha tenido algunas de ellas para cambiar la historia de este país.

Pero de todas las ideas que uno puede tener esta es la peor ¡eh! Es decir, aunque uno no sepa más que eso de cuestiones policíacas, sabe que el control de multitudes pasa siempre, y tú hablabas de por supuesto las policías de otros países, oye en el protocolo de control de multitudes, las que sean ¡eh! Desde las que protestan en Tamaulipas por pedir mayor seguridad, hasta los violentos que puedan protestar por lo que tú quieras, por la ocupación del Auditorio “Che Guevara”, el protocolo de la policía es que tienes que ir sin armas letales.

Te digo más Ricardo, le cuento más al auditorio. Hace algunos meses, años, un par de años, se decía “Siguen los retenes o dispositivos de control que establecía la Marina y el Ejército, deberían -por supuesto, es de otra naturaleza- en todos los casos tener armas letales”.

Es decir, es un asunto muy delicado el que… y te puedo citar muchos ejemplos, desde lo que ocurrió en la autopista México-Acapulco, en donde la policía judicial de Guerrero empezó a disparar contra los normalistas, que terminó muy mal el asunto, hasta cualquier otra expresión política que, por supuesto, debería llevarnos a pensar mejor el asunto.

Esta idea de que finalmente con balas controlar a las multitudes es un grave error, y simplemente lo dio por si alguien interesa la experiencia histórica. El sábado estuve en Tepoztlán, en el centro de Tepoztlán, estuve platicando con el arquitecto Terrazas y recordábamos cómo México quiso mandar un mensaje nuevo en el 68, un mensaje como de modernización del país. Y me recordaba, para mí por supuesto, una conversación entrañable todo lo que el país quería ciertamente decir en ese momento en el cual organizamos los Juegos Olímpicos.

Y lo que queda del 68, mi querido Ricardo, lo digo para todos los represores de toda laya. En la mente de muchísimas personas en el mundo no fue el México que se modernizaba, ni el México que intentaba estilizar o adaptar las culturas tradicionales con la visión de un México moderno. Quedó la matanza del 68. Esa mancha queda. La represión de esa marcha queda como el elemento más importante del ejercicio de un gobierno.

Subrayo y tomo el argumento que tú pones sobre la mesa, al cual yo no le había prestado atención. De todas las ideas que puede tener un gobierno, ésa es la peor, porque cada muerto para un gobierno queda en las páginas de su historia. Y por tanto, autorizar a la policía, -no creo que en Puebla tengan una policía absolutamente angelical-, a que use armas letales es -subrayo, y perdón que me haya extendido- pero la verdad es que no había, mi querido Ricardo, reparado en semejante cosa. Me parece la peor idea que un gobierno pueda tener.

RR: Déjame dejar una última idea con una imagen que recogí justamente en Puebla, hará unos cinco meses que estuve por allá, en la ciudad y en la carretera había una serie de espectaculares presumiendo como en Puebla sí se detienen a los oficiales de la policía que cometen delitos. Entonces, imagínate dos policías deteniendo a un policía. No te niego que me generó incomodidad porque si bien qué bueno que a los policías se les meta a la cárcel si cometen delitos, me parecía que degradaba la imagen del policía. Y de una vez nos anunciaba, Leonardo, que la policía de Puebla no es la más confiable. ¿A este policía le vas a entregar el juicio sobre, o la valoración sobre si está o no frente a una manifestación violenta, si está o no ante una amenaza de vida, y por lo tanto, si puede o no utilizar una pistola y disparar contra la masa? Me parece la idea del horror, del horror.

LC: Acuérdate de la reunión del G-7, creo que fue en Génova, ¿no? Un cuerpo tan distinguido como los carabineros en Italia dispararon en contra de un individuo y hasta la fecha sigue siendo como el gran tema. Además te activa todo tipo de, si lo que piensan es que haya menos marchas, ésa es la mejor manera de tener más. Cualquier error humano en medio de la tensión, puede ser. Es más, digo, cualquier persona que tenga un mínimo de sentido común, dice: “si hay tensión, lo peor que puede haber son armas”. Eso es lo peor, armas letales. Porque eso no tiene arreglo.

Y me quedo con esa enorme preocupación de qué hacer con esto y con los radicales. Y me temo que pues lo mismo que repiten todos los gobiernos, que hagan trabajos de inteligencia y ubiquen quienes son los radicales. Aquí en la Ciudad de México hemos visto la operación de esos grupos; desde los ponen bombas molotov en los cajeros automáticos, hasta los que se infiltran en las marchas que tienen algunos propósitos claramente respaldados por la mayoría de la población; y otras francamente agendas específicas de determinados grupos.

Pues que nos digan quiénes son y quiénes los pagan. Ya los sacaron de la cárcel. Mira, hace algunas semanas, Loret de Mola publicó en El Universal, o sea ya es asunto público, que la diputada Aleyda Alavez era la caja que les daba a estos grupos.

Entonces, en el Distrito Federal o en Puebla, yo me imagino que las procuradurías y las secretarías de Gobierno, -si es que las hay en ambas entidades-, pueden hacer un trabajo de inteligencia, ir ubicando quien les paga, porqué les paga, qué tipo de armamento tienen los radicales, y neutralizarlos; y no salir con estas ideas de que “pues que lleven pistola en las plazas públicas, de tal manera que en el momento en que haya una manifestación, la puedan reprimir”.

En suma, más inteligencia y menos balas.

RR: Es que en efecto, es muy sencillo infiltrar una marcha con un grupo de radicales. Y si la marcha te incomoda, si la marcha va en contra tuya, -hablo desde el lado de la autoridad-, es muy sencillo financiar grupos que revienten la reputación de la marcha o de quien la encabeza. Ahora, esto es muy antiguo.

Cuando uno alaba la estrategia de Gandhi en su día y luego replicada por Martin Luther King no supongamos que eran individuos que al origen pensaron que las marchas pacíficas, desarmadas, vestidas de blanco, era una gran idea. No. Es que era un método, una estrategia política para expulsar a los radicales.

En el momento en que Gandhi dijo: “A ver, la única manera en que yo me manifiesto, y quien quiera seguirme tiene que respetar esa regla, es por la vía pacífica”, expulsó los anticuerpos radicales que los ingleses podían sembrar y habían sembrado durante mucho tiempo.

Luther King toma exactamente la misma estrategia porque era muy sencillo jalar a dos o tres grupos radicales defensores de derechos de afrodescendientes, hay muchos en esa época, te encuentras Panteras Negras, y tantas otras y decir: “Aquí se marcha en paz” . Entonces, tú dices bien. Creo que la inteligencia por parte del Estado es clave; creo que la inteligencia por parte de las organizaciones organizadoras de las marchas también es clave, y es una inteligencia estratégica porque lo que haces es evidenciar muy rápido dónde están esos quistes, esos tumores violentos que lastiman el derecho a marchar, para decirlo claramente.

LC: Pues ciertamente, qué bueno que lo pones sobre la mesa, Ricardo. Ya platicaremos el próximo jueves en La Tertulia, con nuestra compañera María Amparo Casar. Cuídate mucho.

RR: Te agradezco mucho, Leonardo. Nos vemos.

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