La frase es de César Camacho, líder de la bancada priísta de los diputados, y es una lástima que su voz en México no sea profeta.

Sin embargo, algo está demasiado podrido en Veracruz como para que todos los partidos, incluido el PRI, hayan decidido dar la espalda al gobernador Javier Duarte de Ochoa.

Camacho fue enfático: en su partido no se protege a nadie; nadie, por lo pronto, que se llame Javier Duarte.

No hay defensa que alcance para salvar a este gobernante frente a sus tropelías. Es una falta de respeto a la inteligencia decir que los señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) tienen sólo propósitos electoreros.

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