Pequeña masculinidad Mirrey

Tienen ya tradición los videos del Instituto Cumbres que año con año nos recetan los pupilos del padre Marcial Maciel y sus Legionarios de Cristo.

Arrogancia y despotismo son los adjetivos que caracterizan a estos personajes, los infumables del orgullo crecido y la masculinidad disminuida.

Esta vez las cosas escalaron un peldaño. El último video de graduación ya no trató sobre la corte y la servidumbre que rodea a los púberes y sus pañales de seda; ahora las baterías del desprecio se dirigieron contra el sexo femenino.

La historia comienza con un grupo de mujeres jóvenes que acuden al “Casting Cumbres 2015” para ser seleccionadas como bailarinas por un jurado ridículo de alumnos encorbatados.

Mientras las chicas intentan agradar con su cuerpo y sus pasos, los mozalbetes del tribunal de la testosterona mínima bostezan, leen la sección de deportes, limpian con fastidio sus lentes carísimos y rozan con su dedo índice la pantalla del móvil; todo ello mientras prodigan gestos de insatisfacción y desagrado.

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