Al cierre del año pasado, Aurelio Nuño, jefe de la Oficina de la Presidencia, comparó a Enrique Peña Nieto con José María Morelos y Pavón. Durante el último acto oficial que tuvo el gobierno en 2014 dijo que su jefe, al igual que el héroe de la Independencia, asumió la responsabilidad de cambiar una realidad en la que prevalecen los privilegios de unos cuantos.

Lo que entonces sonaba a metáfora apresurada hoy es falsedad. Las políticas de ingreso y gasto del gobierno peñanietista no han servido para combatir los privilegios, y la calidad de vida de los mexicanos desposeídos continúa desbarrancándose.

No dejan espacio para la ambigüedad la evaluación del Coneval sobre la política social, ni el pronunciamiento que a propósito de ella hará hoy la organización Acción Ciudadana Frente a la Pobreza.

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