Nuestro futuro está en riesgo y no es por asuntos internos. Como hace tiempo no sucedía, la amenaza más grave proviene del exterior y no parece que hayamos tomado conciencia. De tanto mirarnos el ombligo hemos perdido de vista lo cerca que nos hallamos de la barranca.

Lo más grave no es la tragedia que nos significaría el triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses de noviembre próximo, sino las acciones que muchos otros protagonistas económicos y políticos del extranjero podrían tomar en contra del futuro mexicano si eso pasa.

Para leer columna completa: Clic aquí

Previous post Proceso de pacificación en Colombia
Next post Informalidad laboral