Las llamadas anónimas parecen ser la fuente principal en las investigaciones sobre los desaparecidos de Ayotzinapa.

El día de ayer la fiscalía del estado de Guerrero recibió una dando aviso sobre restos humanos ubicados a sólo seis kilómetros de la cabecera municipal de Cocula.

Para que la autoridad no fuera a equivocarse, el recado incluyó la advertencia de que esos huesos pertenecieron a los normalistas secuestrados por la autoridad, la noche del 26 de septiembre en la ciudad de Iguala.

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