La magia del Mirreynato

Downton Abbey es un exitoso melodrama que busca retratar a la aristocracia británica entre 1912 y 1925. Amos y sirvientes conviven en una estructura social brutalmente desigual y rígida donde las “maneras” eran la esencia de su vida: cómo hablaban, qué vestían, cuáles gestos hacían eran definitorias para el lugar en la escalera social. Por mera supervivencia, conveniencia u honor estas familias aristocráticas entendían al privilegio como un deber para sostener a su comunidad. La actualidad mexicana vive su propio drama de desigualdad, donde las maneras de la aristocracia local son mucho menos sofisticadas y el privilegio se ve como la oportunidad de ostentar y no mucho más. La comunidad simplemente no importa.

Si la mayoría del siglo XX se caracterizó por un régimen político autoritario de partido hegemónico, ¿qué define al periodo posterior a la alternancia presidencial en el 2000? Ricardo Raphael propone en Mirreynato. La otra desigualdad (Temas de Hoy, 2014) que estamos ante un “régimen mirreynal” caracterizado por una “distribución asimétrica, injusta, caótica y por momentos aterradora de los castigos y las sanciones” en nuestra sociedad.

Para el autor, el Mirreynato es un “régimen moral donde predominan la ostentación, la prepotencia, la impunidad, la corrupción, la discriminación, la desigualdad, el desprecio por la cultura del esfuerzo, el privilegio que otorgan las redes familiares y un pésimo funcionamiento del ascensor social”.

En su libro, Raphael echa mano de las coloridas estampas de los mirreyes (Lady Profeco, Ladies de Polanco, dirigentes del Partido Verde, etc.), que con sus excentricidades, su ostentosa opulencia y sus anécdotas sirven de mero pretexto para apuntar hacia algo más profundo: una época donde se han erosionado las restricciones que todo ser humano enfrenta cuando interactúa en el espacio público, como son “las que su propia conciencia impone, las que la sociedad instruye y las que el Estado imponga”. Ello provoca, de acuerdo con el autor, una nula rendición de cuentas ante la autoridad, ante sus pares y donde los “mecanismos internos que gobiernan la ética personal y los valores que se utilizan para ponderar la realidad” están extraviados de un sentido de comunidad y responsabilidad.

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