Los Porkys del Mirreynato

La impunidad se aprende en casa, la sociedad la nutre con su tolerancia y alcanza su nivel más grave cuando el Estado nada puede contra ella.

Algo tiene de intrigante exigir que la autoridad resuelva aquello que somos incapaces de combatir, tanto en la intimidad familiar como en la comunidad donde vivimos. Impunidad quiere decir que no hay límite, freno ni castigo a una conducta que debería merecer consecuencias. Es antesala del exceso peligroso.

El escandaloso episodio de los llamados Porkys de Costa de Oro permite exhibir algunos de los mecanismos que producen impunidad en México.

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