Por Beto Tavira

Soy un hombre raro. Muy raro. Tan raro que para esta vacación de verano en lugar de llevarme Los cuatro acuerdos de Miguel Ruiz en la versión de audiolibro –para aquello de relajar la vista cansada– estoy empacando en mi maleta de Goyard libros sobre la ex líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo Morales #QueEnSantaMarthaPazDescanse.

Ni estoy loco, ni estoy estreñido, ni quiero sufrir en mis días de descanso. Estos ejemplares se han ganado a pulso que me los lleve de viaje. Han estado haciendo fila de espera en mi buró desde hace varios meses y, por alguna u otra razón, como si fuesen trabajadoras sexuales de La Merced: sólo han sido abiertos cuando se les necesita, por un ratito.

Pero ahora sí me voy a echar estas obras. Las tres de un jalón o por separado. En la mesa, en la cama, en la hamaca, en el baño. Ya es tiempo que disfrute cada una de las páginas de estas investigaciones que mis colegas fueron cincelando por varios años y que tras la detención de “La Maestra” –en febrero de 2013– tuvieron que actualizar #EnChingui para imprimir una nueva edición.

Ya les he metido mano en el pasado, pero nomás por encimita. Por ejemplo, en “Los socios de Elba Esther” de Ricardo Raphael (Editorial Booket) he consultado capítulos como Adiós a la pobreza para entender los años de infancia de Gordillo en su natal Chiapas y Origen es destino para comprender su llegada a lo más alto del SNTE. Este libro de 335 páginas, como dice en la contraportada, reúne pruebas, entrevistas y documentos para contar la historia de una mujer que se convirtió en la figura más temida del sistema político mexicano #AaaachústaMesta.

También me acompaña “La Maestra. Vida y hechos de Elba Esther Gordillo”, de José Martínez (Editorial Océano). Aquí nomás he podido pasar el dedo mojado en las páginas del capítulo Entre el glamour y la adulación. La metamorfosis en el cual yo esperaba una crónica de sus cirugías plásticas pero, por el bien de los lectores, habla de otra cosa. Son 252 paginitas en las que se da santo y seña del imperio que llegó a construir la ahora inquilina del reclusorio femenil *Se pone a tararear en la mente la canción ¿Y todo para qué? ¿Y todo para qué?*

Por último, pero no por ello menos importante, se viene conmigo “Doña Perpetua. El poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo”, escrito a cuatro manos por Arturo Cano y Alberto Aguirre (Editorial Grijalbo). #YoConfieso que soy fans de los libros que traen un apartado de fotografías a color y éste es uno de ellos. En estas 342 páginas he consultado en más de una ocasión el árbol genealógico de los Gordillo y, sobre todo, los amores que tuvo Elba Esther tanto con los padres de sus dos hijas como con los periodistas y empresarios que le dieron mantenimiento a su cuerpecito #ParaTodosHay #NoHaganCaraDeFuchi #CadaQuiénSusFetiches #ElAmorEnTiemposDeCulera perdón, quise decir #ElAmorEnTiemposDeCólera. Bueno, ya. No me pongan nervioso. Y por favor lean. Lo que sea, pero lean. Hasta los horóscopos del TV Notas cuenta como lectura.#HastaLaVistaBeibis.

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