No habrá más besos ni abrazos para Nita y sus cuatro hijos, para Dawne y sus dos menores, tampoco por Faith que levantó las manos para avisar a sus ejecutores que estaban disparando contra sus cuatro niños.

Es difícil de sostener la explicación del fuego cruzado entre criminales, como causa de la muerte de tres mujeres y seis pequeños de la familia LeBarón, en los alrededores de Bavispe, Sonora.

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