La contienda presidencial esconde todavía sorpresas. A pesar de que faltan poco más de cincuenta días y de que el candidato puntero cuenta con una cómoda ventaja, no hay profecía definitiva para el día fatal.

Un novelista diría que la narración dio un sorpresivo giro de tuerca que podría modificar el resultado: como en el 2006, Andrés Manuel López Obrador y los jerarcas del empresariado mexicano se trenzaron en una confrontación de alto voltaje.

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