La Ciudad de México ha comenzado el proceso para redactar su nueva Constitución, ese documento vital que organiza las instituciones políticas y garantiza derechos y libertades inalienables para los ciudadanos. El proceso ha arrancado con fuertes críticas, pues el Constituyente que redactará la Carta Magna de la capital será parcialmente designado por el Presidente, el jefe de gobierno y los legisladores federales. Sólo 60% será electo en las urnas.

Dentro de ese 60% los partidos políticos competirán por ganar escaños para el Constituyente. Pero también se abre la enmarañada vía para las candidaturas independientes, quienes deben fundar una asociación civil, inscribirla en el registro público de la propiedad, tener el aval de una empresa para abrir una cuenta bancaria y juntar 74,000 firmas —equivalente a 1% del padrón de la capital— para poder ejercer sus derechos políticos. Sólo dos de los 16 delegados actuales fueron electos con más de 74,000 votos.

La Ciudad de México atraviesa un momento crucial para la democracia. Entre laberínticos procesos burocráticos se asoma la emergencia de un nuevo grupo político que puede cambiar las reglas del juego: los ciudadanos independientes. Ricardo Raphael conversa con Mónica Tapia y Gabriela Alarcón del colectivo Tú Constituyente, así como con Oliverio Orozco y Gustavo Uruchurtu, contendientes electorales para redactar la futura Constitución.

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