Al escritor le hizo falta imaginación: cuando despertó no halló un dragón sino muchos y más voraces.

Desde el mirador del presente los caciques de otra época parecen habitantes de un mundo de juguete. Rafael Gutiérrez Moreno –el Zar de la Basura– fue un hombre terrible pero su descendencia se multiplicó y con ella la capacidad para hacer daño a la sociedad.

El 14 de febrero de 1987 fue asesinado en su propia cama, mientras dormía al lado de su última esposa y su último hijo. Le pegaron cuatro tiros. Más tarde se supo que fue esa misma mujer quien ordenó y pagó el asesinato.

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