La vida de los candidatos está en riesgo porque en esta elección la violencia juega un papel protagónico.

El mapa nacional se está poblando de banderas con el signo del peligro y no hay partido, municipio o cargo de elección que esté a salvo.

El viernes de la semana pasada, durante la celebración de un acto público de campaña, irrumpió un comando armado en el municipio de Yurécuaro para asesinar al candidato a presidente municipal de Morena, Enrique Hernández Saucedo.

Durante esa misma jornada, en Huimanguillo, Tabasco, fue ejecutado el candidato priísta a regidor, Héctor López Cruz. Diez días antes, de manera parecida perdió la vida Ulises Fabián Quiroz, candidato a alcalde del PRI para el municipio de Chilapa, en Guerrero.

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