Por estos días se incurre en el error de suponer que mirreyes y fifís son las mismas personas.

En realidad, un muro inmenso e infranqueable les separa. En lo que toca a privilegios, poder de compra, ingresos, estilo de vida, impunidad y ostentación, son abismales las diferencias entre los habitantes del Mirreynato, que moran en el penthouse de la sociedad, y los residentes de Fifilandia, que viven varios pisos abajo…

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