El IMSS sí se privatiza

Hace una semana José Antonio González Anaya, director general del IMSS, declaró como “absolutamente” falso que vayan a ser privatizados ese instituto o el ISSSTE.

Bien haría el funcionario si matiza sus palabras. Tal adverbio se utiliza para negar algo con rotundidad, es sinónimo de “de ningún modo”, y por tanto no puede —absolutamente— emplearse como lo hizo.

Dos días antes de esa declaración, el Consejo Técnico del IMSS autorizó la firma de un contrato para la construcción y operación de cuatro nuevos hospitales bajo un esquema de asociaciones público-privadas (APP), mecanismo que sin ambigüedades implica privatizar.

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Transparencia, medicina contra la privatización del IMSS

No es casual que el debate sobre la seguridad social mexicana esté tan enredado. Cuando se miente en la conversación pública la discusión se hace incomprensible. Y ciertamente las partes están alimentando el debate con falsedades.

De un lado el IMSS y el ISSSTE aseguran que no se privatizarán los servicios que ofrecen y sin embargo ambas instituciones están dando pasos para asociarse con privados en la construcción y operación de hospitales.

Del otro, el sindicato del IMSS engaña al afirmar que el seguro universal tiene como pretensión eliminar servicios y prestaciones. La calumnia radica en que el gobierno federal no se ha atrevido a proponer con seriedad un seguro universal de salud. (Abordaré este segundo tema en mi columna del próximo jueves).

En las líneas que siguen continúo con el análisis que ofrecí la semana pasada. No es ocioso reiterar que las Asociaciones Público Privadas (APPs) implican la sustitución del Estado con empresas privadas para que, en su lugar, ofrezcan un servicio público.

En el caso de los cuatro hospitales que el IMSS quiere construir y operar a través de APPs hay sin duda intención de trasladar costos, responsabilidades y riesgos hacia sus futuros socios privados.

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