Lo que le queda al PAN son unas pequeñas piezas que están tiradas al azar y unas hormiguitas desesperadas por recoger lo que quedó, si no échale una mirada a la disputa feroz que hay en el CEN del PAN, pero sobre todo por lo que ocurre dentro de la bancada panista en el Senado.

Hormiguitas que discuten sobre eventuales actos de corrupción por parte del manejo económico de Ernesto Cordero, se le señala por haber utilizado recursos de la bancada para el pago de juguetes o para la compra de condones o para el pago de asesores.

Y ahora, un asunto que por monto no es significativo, pero se vuelve emblemático, el regalo que se le hizo de 300 mil pesos al cuñado incómodo Juan Ignacio Zavala. Le dan 300 mil pesos y no se explica a cambio de qué o por qué, sale Gil Zuarth que él pidió un préstamo para sí mismo y que es un préstamo que a su vez le cedió a Zavala, éste responde que no fue préstamo y que no lo va a pagar.

Lo mismo ocurriría si hubiera un pleito interno en el PRD, porque la opacidad con que se manejan los dineros, como en el PRI y en todos los demás, es idéntica.

Más allá de esa opacidad, no cabe duda el nivel de desgaste que enfrenta el PAN por esta pugna entre calderonistas y el resto, no tiene nombre.

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