El patrón se repite: si no gusta lo que se dice, hay que descalificar a la voz que lo dice. Ayer le tocó al grupo de peritos argentinos que participó en la investigación sobre los normalistas desaparecidos y también al periódico “New York Times”. Esta vez fue el turno de Juan E. Méndez, relator especial de la ONU contra la tortura.

No hay empacho ni vergüenza en señalar como mentiroso, inexacto o falto de profesionalismo a todo aquel que presenta un argumento contrario a las creencias del Gobierno.

Méndez afirmó que en México “la tortura y los malos tratos, usados como castigo y como medio de investigación, están generalizados”.

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