También es crimen organizado, pero de cuello blanco, y por eso se creen a salvo. Malhechores que trafican con el hormigón y la varilla, todos los días traicionando la ley.

Las ciudades de país son su patrimonio, su reino, su burdel.

Los delincuentes inmobiliarios financian campañas, hacen millonarios a los políticos, compran jueces, mercadean con el uso del suelo, especulan con la tierra, destruyen el patrimonio de los ciudadanos de a pie, y todo esto mientras presumen sus centros comerciales, sus edificios de espejo, sus obras de pésimo gusto.

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