Después del domingo pasado será muy difícil rescatar la versión del incendio en Cocula. Aún si algunos se empeñan en descalificar la investigación del Grupo Interdisciplinario de Especialistas Internacionales (GIEI), los argumentos científicos y la contradicción de los testimonios hacen que esa verdad se haya extraviado para siempre.

Nadie ha negado la posibilidad de que en ese basurero municipal se hayan cremado uno o varios cuerpos. Lo que no es creíble es la incineración de 42 cadáveres.

Ya dirán las investigaciones por venir qué ocurrió con cada uno de los distintos grupos de estudiantes desaparecidos. Es previsible que no hayan sufrido suerte idéntica. Si los estudiantes fueron agredidos y detenidos en escenarios diferentes, cabe prever que padecieron también destinos diferentes.

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