¿Cómo controlar a las fuerzas armadas? El papel de la Suprema Corte

En las democracias representativas existen varias paradojas: ¿por qué no someter los derechos humanos a votación? ¿Por qué no votar de forma directa, a través de referéndums y plebiscitos, las medidas más cruciales sobre nuestras sociedades? ¿Por qué no ampliar el voto a los jóvenes menores de 18 años?

Otro dilema similar apunta al ejército. Por un lado, es imprescindible contar con fuerzas armadas que cuenten con la capacidad para cumplir con sus tareas de protección al interior y al exterior de las fronteras nacionales. Por el otro, el ejército debe estar controlado y acotado en su fuero al poder civil. En el caso mexicano, nuestro ejército está a punto de cumplir una década fuera de los cuarteles, desplegado para librar la desastrosa guerra contra las drogas. Sus resultados han sido mixtos, pacificando territorios conflictivos pero también dejando un innegable registro de violaciones sistemáticas a derechos humanos.

Julio Ríos publicó en la prestigiosa editorial Cambridge University Press el libro Las cortes constitucionales como mediadores. En éste esboza una teoría sobre el papel de las constituciones y sus cortes para resolver el dilema del ejército. Ricardo Raphael entrevista a Julio Ríos, junto con Raúl Benítez del Centro de Investigaciones de América del Norte de la UNAM y Ernesto López Portillo, director de Instituto para la Seguridad y Democracia, sobre la constante tensión entre seguridad y derechos humanos en la joven democracia mexicana.