En diciembre de 2014, poco más de dos meses después de la tragedia de Iguala, Reporte Índigo afirmó contar con un documento del Cisen donde se consideraba a Abel Barrera, fundador del Centro por los Derechos Humanos de la Montaña de Tlachinollan, como “un elemento peligroso para la gobernabilidad” del país.

Y es que, desde el primer día, este hombre se ha colocado, sin ambigüedad, del lado de las víctimas y sus familiares.

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