Calderón a la PGR

“No me gusta la manera como personalmente he ido construyendo mi decisión de voto para este domingo, y es que no arribe a esta contienda convencido de que había una mejor opción, en realidad lo que ha venido ocurriendo conmigo y supongo que con más de uno es elegir por descarte, ir tomando argumentos, razones que nos dicen por qué no votar por tal, por cual y, al final, lo que uno se encuentra es con un candidato que no es lo mejor, una candidata que no es lo mejor sino lo menos peor…”

8 comentarios en “Calderón a la PGR”

  1. Ricardo a mí siempre me ha parecido JVM muy incongruente, creo q sí es diferente, xq se describe muy diferente a lo q realme nte es, su actuar en las diferentes posiciones q ha ocupado, me parecen bastante grises, pero si ha sobresalido x sus arreglos como mediadora entre FC y la Gordillo p el fraude d 2006, también x sus caros regalos a la iglesia, x no hacer nada x los indígenas en Sedesol, sus caros aretitos, no hacer nada tampoco x la educación, simplemente “calentó” la silla junto al obscuro personaje q es E E Gordillo, Y q le impuso FC como pago x su “cooperación” p el fraude, el anuncio d ayer, solo representa un acto más d la incongruencia q la caracteriza. Desde luego respeto tu opinión y te sigo leyendo, saludos cordiales

    1. Gracias por la conversación. Todavía falta para completar el juicio del domingo pero me temo que el PAN va a recibir un golpe muy serio en las urnas.

      Saludos

  2. Martin L Mioni

    Ricardo, creo que decidir el voto por lo que expresen los candidatos no es argumento suficiente, debemos votar sabiendo verdaderamente quienes son y lo que representan.

  3. Por Obrador entonces. Vientos Maestro Ricardo. Ahí va algo que hice circular por Facebook, Es mi pensar y padecer, y el suyo, y el de todos.

    POR FAVOR, PUEBLO QUERIDO, RAZONA TU
    VOTO.

     

    No es cualquier cosa; este próximo domingo no
    es un día como otros. Pueblo amado, ¡por favor!, ¡sábete fuerte!, ¡sábete
    libre!, sábete protagonista de esta historia que se escribe contigo, que se
    escribe de ti, de tu trabajo, de tu esfuerzo, de tu ilusión, de tu dignidad.
    Somos uno, somos el mismo, quiero lo mejor de ti y lo mejor para ti. ¿Quién de
    nosotros no quiere éxito y orgullo para México? Si todos somos él.

    Hoy nadie ignora que la clase política ha sido, y ya desde hace
    mucho tiempo, el más grande lastre de nuestro país. Sin importar colores, sin
    importar posturas ni visiones, pues todas se desvanecen, todas se pierden y todas
    se intercambian y todas se venden; Esa clase que termina disminuyéndose tanto moralmente,
    que pareciera toda contagiada por la misma epidemia de perfidia; esa clase, tan
    endémicamente enferma, con pocos sin infectar pero que es tan difícil
    reconocerlos entre tal podredumbre. ¿Qué no recuerdas, mexicano, cuando eras
    uno con nosotros? ¿Realmente no nos quieres ya? ¿Realmente no te importamos
    ya?… El silencio.

     

    Pueblo querido, ¡piensa! Mira la historia de abuso y menosprecio.
    Mira el presente de engaño y cinismo. No veas soluciones en las manos de ellos,
    por que no están ahí. No te quiero ver triste después, ya muy triste estás
    ahora, ya muy triste estoy contigo; yo, que soy de ti, tan de ti. No veas
    solución en sus manos, pues la solución está en ti mismo, cuando hablas, cuando
    te expresas, cuando te indignas, cuando te entiendes en unidad con el de junto,
    y el de allá y el de más allá, cuando discutes, cuando educas a tus hijos,
    cuando compartes, cuando preguntas y, sobre todo, cuando piensas, cuando
    piensas, mexicano.

    No importa de quien se trate, pueblo amado, la solución no está en quien
    promete compartir el pan hoy pero que luego lo prohíbe por doce años o lo pone
    sólo en distinguidas mesas, quien golpea, quien a regañadientes abandera a una
    mujer mientras que a miles las denigra con sus leyes; tampoco está en la
    intelectualidad que se embrutece para servir a una maestra que olvida a sus
    alumnos por estar jugando cartas con mafiosos; tampoco está en aquel tu hijo
    que procura una buena conducta pero que ha salido más de una vez con malas
    compañías, ¿por qué? Si también tiene buenos amigos también, ¿Por qué eres tan
    necio? ¿Por qué no me explicas si te pregunto?

    Pero, sobre todo, ¡nunca!, pueblo mío, pueblo amado, te permitas
    pensar que la solución, ninguna solución, la más remota, la más mínima, se
    encuentra en manos de un PRI, un PRI agazapado detrás de un copete, un PRI que
    pone dulces de merengue que nos guían a la casa del suicidio, un PRI que nos
    conoce bien, que sabe de nuestra ignorancia, de nuestra amargura y de nuestra
    tristeza, él ha sido en gran medida culpable de ellas; sabe qué música nos
    gusta para dormir, sabe cómo arrullarnos, cómo dormirnos, lo sabe por que lo
    hizo con rudeza por setenta años (sin arrullos por cierto, sino a la fuerza), y
    lo sabe ahora por que se ha capacitado mientras se reorganizaba en estos
    últimos seis, está bien asesorado, fue a la mejor escuela, esa que trabaja
    intensamente día con día para drogarnos con incontables telenovelas o con partidos
    de football a los que suceden una estela de programas que los explican,
    como si tuviesen gran importancia; Esa escuela que tiene un equipo bien afinado
    de periodistas que nos quitan la aburrida tarea de pensar, nos dan la noticia
    con postura incluida, nos dicen qué opinión tener, qué decisiones tomar, y que
    ahora, México mío, te ofrecen un merengue.

    ¡Ay!, pueblo amado, ¡Qué cerca estás de comértelo! Te entiendo,
    tienes hambre ¿verdad?, estás desilusionado, estás triste. Pero ese merengue,
    México querido, hace daño. Ese merengue, gente mía, es uno de tus hijos
    queridos que se perdió desde hace ya mucho tiempo, es uno de tus hijos que peor
    se ha portado. No lo digo irresponsablemente, basta con ver la evidencia de lo
    que ha ocurrido, no sólo desde hace más de ochenta años, sino de los últimos
    seis, más aún, de los últimos meses. Él y sus amigos son los protagonistas de
    los acontecimientos más indignantes, aberrantes y descarados. No son los únicos
    mal portados, pero son los peores. ¡Pobres! Son hermanos nuestros también, son
    mexicanos todos, o la mayoría. ¿Qué les ha pasado entonces? ¿Por qué nos hacen
    daño? ¿Por qué nos desprecian? ¿Por qué nos usan?

     

    Pero, sobre todo ¿Qué te pasa a ti, México?, ¿Por qué te dejas engañar?
    ¿Por qué prestas oídos sordos a tu propio padecer? ¿Por qué no te indignas?
    ¿Por qué no alzas la voz? Estás cansado ¿verdad? Tienes hambre, ¿No es así? Estás
    desilusionado, lo sé. Te quiero tanto México mío, y te veo tan mal. No quiero
    verte así, tú quien lees esto, eres yo, y yo quien escribe, soy tú. Queremos lo
    mismo al final. No seas imprudente, pueblo mío, que mucho te ha pesado. No
    merecemos lo que hemos vivido, no merecemos lo que estamos viviendo, no lo
    merecemos, pero somos en parte responsables. ¡Piensa! México amado. Mírame en
    ti, y mírate en mí. Somos lo mismo. Si el voto nulo, o no votar, no va a ayudar
    ahora, votemos entonces. Si no hay quién nos convenza, quién nos conmueva, en
    quién confiar, votemos por el menos malo, y mantengámonos pendientes; lo
    vigilaremos, lo criticaremos, lo cuestionaremos, y juntos empezaremos, desde
    esa mediocridad, la construcción responsable de nuestro país; juntos desde el
    fondo y hasta arriba, sin descansar hasta arriba.

     

    México, hay cuatro candidatos, de todos ellos no se hace uno, pero
    uno de ellos es el peor, y tú bien sabes quién es. Tú amigo mío, que lees, lo
    sabes también ¿no es así? Nada justifica suicidar al país. Gente mía, quiero lo
    mejor para ustedes, en ustedes estoy, de ustedes soy. Pueblo amado, levántate
    ya, que llevas dormido mucho tiempo, y se nos hace tarde. MÉXICO AMADO, YA TE
    QUIERO VER BIEN, YA MERECES LA PAZ, YA MERECES CRECER. SOY DE TI, SOY PARA TI.
    MI AMOR INCONDICIONAL… ES TUYO.

     

    Elvan López Rodríguez.

    Si ha leído hasta este punto, de corazón… GRACIAS

  4. Ricardo, definitivamente es imposible esperar la perfección en cualquiera de ellos, sin  embargo a mi no me cabe duda que AMLO no sólo sea el menos peor, creo verdaderamente que es el mejor. No espero un presidente que resuelva todos los problemas de este país, espero un líder que sepa conducir nuestros esfuerzos, espero que haya alguien (quizá es mucho pedir) que tenga la capacidad para encabezar la transformación de nuestro país, creo verdaderamente que AMLO lo es. Estoy en la mejor disposición de trabajar con él, que quede cualquiera de los otros me parece que significa seguir esperando sin saber hasta cuando. Te comparto una entrevista con Fernando Turner, me gusto la descripción que hace de él y que además comparto.

    http://www.youtube.com/watch?v=1C_mQnXvn1Q 

  5. Excelente Ricardo, atribuyo esta pifia de Josefina a una pésima asesoría y a una percepción equivocada sobre los niveles de aceptación del Pte. Calderón. Xochitl Gálvez le recomendaba reiteradamente un desmarque, por lo visto no escuchó y se empecinó ante esa absurda percepción. Eso hace la diferencia entre los políticos que saben advertir la química de las pasiones y deseos colectivos y los que no. Saludos Ricardo.

Los comentarios están cerrados.