Tiene mucho de mezquindad que cuando se trata de hablar de ti, me ponga a hacerlo sobre mi. Es muy humano el uso del espejo, pero en situaciones extremas resulta francamente vil.

La tragedia boliviana no tiene nada que ver con México y, aunque sea tan difícil para algunos ver al resto del mundo sin pasar por el hueco de su ombligo, lo que ocurre en el país hermano merecería menos ego y más respeto.

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