Ayotzinapa perseguirá al Gobierno mexicano, ya no sólo por la desaparición de los normalistas, sino por una investigación conducida con impericia y mala fe.

La doble tragedia se produjo el día en que, desde las alturas del poder, decidieron que el asunto no merecía justicia, sino política a secas.

Fue entonces que la manipulación de los hechos se impuso sobre la búsqueda de la verdad.

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