Ricardo Raphael, colaborador: Muy impresionando por la fotografía del Palacio de Gobierno de Guerrero incendiado. Me temo que no es un incendio sólo de un edificio, sino que se puede estar incendiando una mecha cuyo alcance todavía no sabemos cuál es.

Hay cada día más razones para que la renuncia de Ángel Aguirre ocurra.

Creo que él mismo se ha venido poniendo la soga con la manera como ha explicado su relación con el presidente municipal de Iguala, advierte que ya sabía que José Luis Abarca tenía vínculos con el narcotráfico y dice que le advirtió de esto a la autoridad federal, al Ejército, a la PGR y nadie le hizo caso.

No sé si es cierto que no le hicieron caso, pero claramente está marcando un problema muy serio con el Gobierno Federal. No hay posibilidad de que, con una crisis de este tamaño, tengamos a un gobernador que no puede coordinarse con la autoridad federal.

Dice que en cuanto ocurrieron los hechos de Iguala instruyó al procurador, Iñaky Blanco, que fuese a detener al presidente municipal y que el procurador no le hizo caso. No se entiende con los que están hacia arriba de él, la autoridad federal, y no se entiende con los que están hacia abajo de él, el procurador.

No trae capacidad de conversación con las oposiciones. Este es un momento en que un gobernador requiere de todo el estado. Un grupo relevante en Guerrero es el que encabeza el excandidato a gobernador Manuel Añorve y apoyado por el líder de los diputados priistas, Manlio Fabio Beltrones. Su relación con Añorve y Beltrones es muy mala, esto le impide construir una alianza.

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