De niños nos enseñaron a cruzar la calle en la ciudad real, pero todavía hay mucho que no saben cómo hacerlo en las avenidas de la ciudad virtual.

Ahí el material de nuestra intimidad puede ser utilizado para hacer daño y en algo somos responsables quienes no sabemos velar por él.

Gloria es una fotógrafa profesional que tomó una serie de imágenes de una modelo desnuda y luego las subió al sitio de internet donde expone su trabajo. Días después la persona retratada llamó para reclamarle porque esas fotografías habían sido colgadas en un blog dedicado a la pornografía.

Para leer columna completa: Clic aquí

Previous post Carlos Sada vs Donald Trump
Next post Torturar es un verbo sin consecuencias