El capital político del presidente Enrique Peña Nieto va a la baja, sobre todo entre sus compañeros de partido. La disciplina que fue tan eficiente para llamar al orden a todos los priístas no tiene ya el mismo pegamento.

En septiembre el encuestador Jorge Buendía señaló que la principal caída en la aprobación presidencial estaba ocurriendo entre los votantes del PRI. Mientras la percepción sobre el desempeño presidencial de los electores panistas y perredistas se aprecia estable, dentro de las filas del partido tricolor la desaprobación crece cada día más.

El declive en la valoración dentro de este grupo de mexicanos no ocurrió después de los hechos trágicos de Iguala-como sucedió con el resto de la población-sino a partir de abril y mayo de este año.

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