Violencia de género en México

La violencia de género atraviesa un nuevo boom en México. Los casos mediáticos sobran: la periodista Andrea Noel, acosada en la Condesa, insultada y amenazada en redes sociales, se vio forzada a abandonar el país; Gabriela Nava, estudiante de comunicación de la UNAM, recibió el rechazo de las autoridades universitarias al denunciar a un tipo que grababa bajo su falda; una periodista anónima de El Universal fue agredida sexualmente en el transporte público, en un sitio de la ciudad tan céntrico como el camino hacia la avenida Reforma en esquina con Bucareli. Tres ejemplos sólo en la *liberal* Ciudad de México.

Como mínimo, al diagnóstico nacional se suma Jalisco, pues sólo en los primeros dos meses de 2016, casi 200 mujeres jóvenes han sido secuestradas a plena luz del día Guadalajara. De entre ellas, 150 fueron posteriormente asesinadas. La segunda ciudad más grande del país sigue los pasos del Estado de México, donde miles de mujeres han sido desaparecidas y asesinadas en los últimos años. Al mapa de misoginia se agrega Veracruz, estado que destaca por un grado de impunidad vergonzoso. Las autoridades veracruzanas ignoran violaciones sexuales, incluso con las pruebas en video, en beneficio de los victimarios, hombres y *mirreyes*.

¿Qué está pasando en México? ¿Por qué experimentamos un aumento en los crímenes de género? ¿O en realidad los recientes casos mediáticos simplemente exhiben una situación que permanece relativamente oculta? ¿Cómo explicar que con el Congreso más igualitario de la historia —42% de Diputados y 33% Senado es representado por mujeres— y ocupando el séptimo lugar a nivel mundial de paridad legislativa los mexicanos toleremos esta inaceptable situación? ¿Qué políticas públicas podemos implementar para encarar la violencia de género en México?