En verano de 2008 comencé un largo viaje por la frontera norte de nuestro país que, tres años después, me llevó a publicar un reportaje literario, el cuál lleva por título El Otro México (Planeta, 2011). Aquel recorrido dio inicio en la garita de San Ysidro que reúne a las ciudades de Tijuana y San Diego y terminó en El Paso, Texas. Aquella jornada fue larga; abarcó la península de Baja California, parte de Sinaloa, Durango y Chihuahua.

Al terminar de redactar El Otro México pensé que la tarea estaba cumplida. Sin embargo, pocos meses después, cuando me invitaron a presentar ese libro a la Feria Internacional de Los Ángeles, tomé conciencia de mi equivocación. Si había logrado constatar para mí la enorme influencia que los Estados Unidos han impuesto sobre el territorio norteño mexicano, debía en un nuevo esfuerzo explorar la influencia que México ha tenido y tendrá sobre el país vecino.

Porque he recorrido la región sé que la frontera entre ambos países no es cultural ni económica, sino política. Hay un país entre las dos naciones que se resiste a asegurar lealtades a un solo gobierno. Texas se perdió en la batalla de San Jacinto para el actual Estado mexicano y sin embargo este estado de la Unión Americana es hoy más mexicano que nunca antes en la historia.

El 97 por ciento de la población del este de Los Ángeles se reconoce como de origen mexicano, lo mismo que el 63 por ciento de los habitantes de San Antonio, Texas, o el 81 por ciento de quienes viven en El Paso, a unos cuantos metros de Ciudad Juárez.

Según el Censo 2010, celebrado por el gobierno estadounidense, hay 50 millones de hispanos residiendo en la vecina nación del norte. Tres cuartas partes de ellos, es decir, 31 millones, son de origen mexicano.

Es falso pensar que la inmigración de México hacia los Estados Unidos va a detenerse. Esa realidad depende, no de los discursos de la clase política estadounidense –sean estos amigables o xenófobos– sino del crecimiento económico que su nación experimente.

Si la economía norteamericana retoma en algún momento su ritmo normal de crecimiento, lo mismo ocurrirá con la migración que viene del sur. En ese momento no habrá muro capaz de frenar la oferta laboral que de tanto en tanto los mexicanos entregamos a la economía estadounidense.

Este segundo viaje, que emprendo durante este verano del 2013, tiene como propósito seguir explorando México, pero en esta ocasión ese otro México que vive en una geografía políticamente extranjera.

¿Quiénes son esos mexicanos que crecerán en influencia y poder dentro de los Estados Unidos durante el siglo XXI? ¿Cuánto comparten ellos, en la realidad, con sus antepasados mexicanos o México-Americanos? En el futuro, ¿serán binacionales, biculturales, o tendrán una identidad propia y distinguible? ¿Cuánta influencia suya descenderá del norte para transformar al México de sus abuelos? ¿En qué regiones de México y Estados Unidos se dejará sentir con mayor fuerza su ascendencia?

Como lo hice antes, en este recorrido trataré de evitar la lente académica que todo lo quiere volver objetivo e incontestable. Este viaje, como el anterior, apela al respeto que merece la mirada subjetiva del viajero que se deja sorprender por una conversación, un paisaje, una historia pequeña o una leyenda enorme. Su única virtud será la capacidad que su autor logre para transmitir sensaciones, vivencias, olores, sabores, fatigas y misterios.

En esta ocasión quiero aprovechar mi sitio de internet para ir narrando, en tiempo real, la materia prima que en un futuro utilizaré para escribir mi siguiente libro. No sé si éste llevará también por nombre El Otro México; quizá no. Pero sin duda será la continuación de aquel primer esfuerzo.

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4 comentarios en “1. Razones para volver a viajar

  1. De antemano te felicito por está misión que vas a emprender, se qué será un éxito, y gracias por tú dedicación a este tipo de temas qué casi nadie aborda y qué son de suma importancia para nuestro desarrollo social, económico y social. FELICIDADES.

  2. Con gusto y atención estaremos siguiendo, este otro puente de entendimiento con El Otro México.

  3. “Hay un país entre las dos naciones que se resiste a asegurar lealtades a un solo gobierno”. Realidad ineludible.

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