Testosterona tuiteada

Tan pésimo estuvo que borró el tuit. Le llovió al ex presidente Felipe Calderón por su misoginia y decidió retirar la piedra arrojada contra el aparador. Piedra que no fue piedra sino bumerán. Se hizo daño en este round de su ya antiguo pleito de barrio con Andrés Manuel López Obrador, y también le hizo mal a las aspiraciones políticas de su esposa.

Al mejor estilo impuesto por Donald Trump -que con su ejemplo recomienda a los políticos militantes de la pos-verdad publicar lo primero que les viene en mente – el martes pasado Calderón subió a la ciudad virtual en tuit que decía: “Dlefina es nombre propio? O así le dicen por como la trata quien la nombró y es su jefe?”

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