El INE tiene un déficit de credibilidad pública”. La frase no es de un analista político, sino de quien encabeza esa institución: el jueves pasado Lorenzo Córdova la pronunció en el noticiario matutino de Carmen Aristegui.

En la sesión del miércoles previo, siete partidos dieron la espalda al árbitro; abandonaron la sesión del Consejo General y a la mesa sólo quedaron sentados PRI, PVEM y Panal.

El enojo surgió porque, en una votación dividida, este órgano pateó para otro momento una discusión considerada urgente: el abuso de recursos públicos ligados a la política social para manipular la elección.

Sin embargo este asunto fue sólo la gota que derramó el vaso; según los representantes de los partidos agraviados, una mayoría de consejeros ha producido una hilada larga de decisiones para beneficiar al Revolucionario Institucional y sus aliados.

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