Nuevamente Michoacán se vuelve el sitio en donde un presidente se juega su credibilidad. Peña Nieto le entregó el mando a Alfredo Castillo y es la misma “cantaleta” de siempre, sin embargo ahora hay un rostro al frente de lo que allí ocurra.

Previous post El valor económico de la naturaleza
Next post Albricias para el SNTE