Leonardo Curzio, conductor: Se van acomodando las fichas con criterios ideológicos, lo cual celebro, empieza a haber una especie de sistema de dos partidos y medio en México que funcionan en clave ideológica. Por un lado ves una coalición PRI-PAN que en los temas energéticos va avanzando, ves los foros del Senado, donde hay una amplia coincidencia con los planteamientos de abrir el sector energética; y ves una coalición más centro-izquierda en el tema de los impuestos, razonando el porqué tienen que incrementar el ISR, porqué tiene que subir el impuesto a los dividendos, mantener el impuesto a los refrescos, una coalición que integran en este caso a los partidos revolucionarios. Lo interesante es que el PRI es la bisagra entre derecha e izquierda.

Ricardo Raphael, colaborador: Sin duda, desde esa perspectiva, el PRI ha vuelto al lugar que más le gusta jugar, que es el del partido de centro, de hecho que cuando el PRI no puede jugar el partido de centro, pierde.

Pareciera que se nos está yendo el futuro del país en que hagamos bien las cosas, si no hay una reforma energética, una buena reforma fiscal, una buena reforma secundaria telecomunicaciones, en fin, pues la desconfianza sobre el futuro del país tanto de inversionistas nacionales como extranjeros va a ser grande. En ese sentido, sí tenemos una ventana de oportunidad donde si hiciéramos bien las cosas, 2014 podría ser un año mejor.

Desde esa lógica, uno esperaría que el debate que se está dando fuera un debate denso en neuronas, denso en argumentos, denso en elementos técnicos. En los foros en el tema energético veo una pasarela de argumentos políticos, no de técnicos, llenos de buenas razones para ser un gran patriota, un gran nacionalista, pero tan pobres en la parte técnica. No veo en el debate público lo que nos llevaría a encontrarle soluciones por la vía de las verdaderas razones que nos importan.

Algo similar me está pasando en el tema fiscal, hay discusiones muy importantes, pero cuando oigo argumentos tales como “nosotros sí somos los defensores de la clase media”, me parece tan parecido al otro argumento de “usted que está a favor de la reforma energética, es un traidor a la patria”. De pronto esta cosa de paladines, de defensores de las grandes frases y poco concentrados en los argumentos puntuales sí me es incómodo.…[tc]

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