Fuera de su corriente sindical, no goza de buena reputación. Su liderazgo se identifica como arbitrario e intransigente. Muchos no lo quieren en Oaxaca y menos aún en la Ciudad de México. Su nombre es Rubén Núñez Ginez y todavía hoy se halla encerrado dentro de una prisión federal en Hermosillo.

Los presidentes municipales mixtecos lo acusan de faltar a su compromiso para con los estudiantes y le reclaman utilizar métodos violentos que han puesto en peligro la vida de miles de personas.

La Ciudad de México no le perdona al plantón de 2013 en el Monumento a la Revolución, tampoco haber secuestrado el Senado de la República, ni haber intentado hacer lo mismo con el Aeropuerto Internacional Benito Juárez.

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