Robles y la misoginia de sus cómplices

Es un caso de corrupción, pero también de misoginia. Rosario Robles Berlanga está siendo, a la vez, víctima y victimario de una historia cargada de machismo. Lleva 15 meses en prisión preventiva porque los jueces decidieron que podía fugarse. El peso completo del aparato estatal se le vino encima y de paso bloqueó las cuentas bancarias que le han impedido pagar una defensa proporcional y adecuada frente a las graves denuncias que pesan en su contra. El trofeo de la misoginia se lo llevan sus colegas del gobierno previo. La dejaron morir sola, como si ellos no tuvieran nada que ver con lo ocurrido.

Desde Massachusetts, el jefe del gabinete al que perteneció, Luis Videgaray Caso, mira con distancia y desprecio su caída en desgracia. Igualmente la ha tratado el ex presidente Enrique Peña Nieto. Por todos los medios ella ha pedido auxilio, no tanto para que la apoyen en público, sino para que le ayuden con los gastos de una defensa que no tiene cómo sufragar.