Ricardo Raphael, colaborador: Una reflexión sobre los líderes de partidos, son personajes a los que les hemos dedicado poca atención, sobre todo en el largo plazo, pero ¿qué papel han jugado en los últimos años?

La principal de sus paradojas es que hoy un líder de partido, como ayer, como la última década del siglo pasado, su dilema estuvo colocado entre dedicar su esfuerzo a los grandes temas de la nación o a las pequeñas guerras locales de su partido y enfrentamientos con otros partidos.

En 1996, año en que se discute una de las reformas electorales más importantes, sin duda una reforma que dio paso al crecimiento de la pluralidad, a que el PRI perdiera la mayoría en el Congreso y eventualmente a perder la presidencia en el 2000.

Entonces tuvimos tres líderes de partido que jugaron un papel histórico: Santiago Oñate, Carlos Castillo Peraza por el PAN y Porfirio Muñoz Ledo, hombre de Estado al frente del PRD. Estos tres liderazgos, si por algo se caracterizaron, es que no le prestaron atención a las pequeñas grillas de su partido y a las cuitas electorales locales. Le dedicaron todo el tiempo a reunirse para construir los acuerdos, amarrar esa reforma que fue clave.

Inmediatamente después de esos tres liderazgos tienes el perfil opuesto: Felipe Calderón por el PAN es quien empieza a atender los reclamos de fraude, hace un gran escándalo del cheque que recibe con financiamiento de los partidos; en esa misma lógica Andrés Manuel López Obrador sucedió a Muñoz Ledo, obsesionado con la política local.

Aquí tenemos dos tipos de liderazgos, puestas así las cosas los traigo al presente y pregunto dónde andamos. Me llama la atención cómo esta paradoja tan evidente en el liderazgo de un partido se sigue repitiendo sin resolverse, y un día los líderes de los partidos dirán: se juega de un lado de la cancha o del otro.

Tenemos a Enrique Peña, que arranca su gobierno más cerca de Felipe Calderón, lo podemos observar en su declaración para defender a Rosario Robles, “no te preocupes, estamos bien”. Es un espaldarazo de Peña Nieto a los operadores priistas, que en lo único en lo que estaban interesados es en las elecciones de las 14 entidades.

En ese momento el Pacto por México, en la cabeza de Peña, pasa a segundo término. El presidente corrige, se acerca más al primer modelo de liderazgo priista -Camacho juega un papel secundario-, corrige con su mensaje de que lo más importante es el Pacto.

A este dilema han sido arrojados Madero y Zambrano, ¿serán más Muñoz Ledo y Castillo Peraza o más Andrés Manuel López Obrador y Felipe Calderón?

No les quedan muchos meses para ser presidentes de sus partidos, no quiero afectar sus carreras políticas, pero dudo que tengan un cargo más importante en su vida. Lo que hagan de aquí a diciembre y febrero, que sale uno y sale otro, va a ser clave para la historia del país.

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One thought on “Reflexión sobre los líderes de partidos

  1. ¿Por qué estamos tan a ka expectativa de la partidocracia y su clase política depredadora, corrupta e incompetente? Porque lamentablemente monopolizan las decisiones en el poder público.
    El problema no es lo que harán Madero o Zambrano, el problema es lo que logremos hacer con (o contra) esa clase política.

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