Leonardo Curzio (LC), conductor: Empezamos con el caso de Guerrero, me preocupa que siguen los actos de violencia, ahora se extendieron a Morelia, a Veracruz. ¿Qué lectura tienes?

María Amparo Casar, colaboradora: Mi primera reacción ante estos sucesos es que empañan las otras marchas, las marchas legitimas que protestan por la desaparición de los 43 normalistas. Esta violencia que hemos visto, dirigida a los tres partidos políticos -quemaron la sede del PRD, la del PRI-, no sabes qué piden, lo que hacen es pura destrucción y seguirán presentándose mientras no haya una reacción de los distintos gobiernos.

No veo que salga nada bueno de ello, por el contrario, me parece que puede acabar con esta idea de que la sociedad en su conjunto se harte de las manifestaciones que sí tienen legitimidad.

LC: El movimiento magisterial, a mi juicio, sigue defendiendo una agenda que tiene que ver con la reforma educativa. Así pues, el gobernador de Michoacán y el de Guerrero exhiben una crisis de legitimidad.

Ricardo Raphael, colaborador: José Woldenberg pone las dos caras de la moneda: de un lado un movimiento que merece respeto, que rescata las banderas del Movimiento por la paz y este movimiento ya es más grande que los anteriores; del otro lado, si este movimiento no traza una frontera de repudio frente a actuaciones violentas, cómo podrá exigirle al Estado que no sea violento si el propio movimiento está utilizando la violencia. ..

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