El pasado jueves 23 de junio los ciudadanos del Reino Unido salieron a votar sobre su permanencia en la Unión Europea, la votación más importante en los últimos cuarenta años. Desde el ayuntamiento de Manchester y con 52% de apoyo electoral se pronunció la histórica decisión de abandonar el proyecto europeo.

Las repercusiones del voto antieuropeísta se han manifestado tanto dentro como fuera del Reino Unido. El Primer Ministro David Cameron ha anunciado su renuncia para el próximo octubre. Los escoceses, quienes votaron dos a uno por permanecer en Europa, han comenzado a fraguar un nuevo referéndum para salir de la Gran Bretaña y permanecer en el proyecto europeo. Por su parte, Bruselas, Berlín y París preparan una respuesta contundente frente al rechazo del Reino Unido y el nuevo formato de la relación con Londres. El mundo financiero y la libra esterlina también han resentido la incertidumbre derivada del aislacionismo británico y su potencial impacto en la estabilidad de la Unión Europea.

¿Podría disolverse el Reino Unido con la separación de Escocia? ¿Cómo funcionará la nueva relación entre Londres y el resto de la Unión Europea? ¿La salida del Reino Unido podría representar el principio del fin del proyecto supranacional europeo?

Ricardo Raphael entrevista a Adam Barnes, corresponsal de The Economist en México

Previous post Rubén Núñez de la CNTE será liberado
Next post Decir verdad en Nochixtlán