Se aprobó la reforma política del Distrito Federal. En el Senado están de fiesta, lo mismo que en la casa de Miguel Ángel Mancera. El consenso logrado no tiene antecedente. Desde que María de los Ángeles Moreno puso este tema en la discusión parlamentaria, por allá de finales de los años noventa del siglo pasado, no había sido posible lograr un acuerdo que sumara tantas voluntades.

El arreglo tiene pocos elementos: 1) La gran urbe dejará de llamarse “Defe”. 2) Habrá constitución propia para la Ciudad de México. 3) Se elegirá un cuerpo constituyente, responsable de redactarla. 4) Las alcaldías van a sustituir a las jefaturas delegacionales y 5) Nacerá el estado 32.

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