Un político tonto para curarse en salud

En el mundo los políticos tienen hoy pésima reputación. En México el desprestigio de ese oficio es aún peor. De entre los muchísimos que hay, Javier Duarte de Ochoa es el más detestado. No era fácil obtener ese lugar tan notorio.

¿Cómo sucedió que este hombre se convirtió en el rostro encarnado de la corrupción mexicana?

Nunca en México un ladrón había coleccionado tantos policías persiguiéndolo. Están tras sus huesos la Auditoría Superior de la Federación, el sistema tributario mexicano, la Procuraduría General de la República, el Partido Revolucionario Institucional y en breve las autoridades de Veracruz. Ya sólo faltan la DEA, la Interpol y el FBI.

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