La perspectiva amplia de Marcelo

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Hace alrededor de tres años entrevisté a Marcelo Ebrard y tuve oportunidad de preguntarle si la iniciativa que apoyó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en favor de los matrimonios entre personas del mismo sexo no se convertiría en una limitante que le impidiera aspirar a la Presidencia de la República. Argumenté la interrogación advirtiendo que en materia de derechos para la comunidad LGBTTTI la mayor parte del país es más bien conservadora.

Respondió recordando que en 1929 cuando en la ciudad de México se volvió legal el divorcio, el resto de la República acusó a los capitalinos por ser cómplices de la destrucción de la familia. Luego refirió que para principios de los años 50 del siglo pasado, ya ninguna entidad federativa mantenía en sus respectivos códigos civiles la prohibición del divorcio.

Si algo extraño obtuve de esa entrevista fue toparme con un político que en estos tiempos tan acelerados, tuviera la capacidad de mirar los temas que importan con una perspectiva de largo plazo. Dudo que para esa fecha Ebrard hubiera decidido no correr por la Presidencia para las elecciones de 2012. Me pareció más bien entender que él no estaba dispuesto a esconder sus convicciones a propósito de la igualdad de los derechos de las personas homosexuales con tal de obtener el poder.

Este es el principal rasgo en el estilo personal de gobernar del jefe de Gobierno de la ciudad de México: no se trata de un político a la demanda que, con oreja de lóbulos grandes, asegure estar escuchando todo cuanto supuestamente el pueblo piensa y dice para, a partir de ahí, actuar en consecuencia. Responde más bien al modelo contrario: se trata de un político que primero pone a debate su oferta y luego intenta, con argumentos concitar adhesiones.

Con esta actitud más de una ocasión ha mostrado ser capaz de renunciar a sus ambiciones personales a cambio de un bien que considera como superior. Tal cosa fue precisamente lo que hizo cuando propuso a Andrés Manuel López Obrador un mecanismo que, por sobre todas las cosas, protegiera a la izquierda de la ruptura que habría significado ver en la boleta del pasado mes de julio dos candidaturas presidenciales tan cercanas ideológica y electoralmente.

En voz baja fueron muchas las críticas que recibió el alcalde capitalino por no cerrarle el paso al tabasqueño sin embargo Ebrard sabía que aun si él lograba para sí la candidatura del PRD, AMLO no cedería y muy probablemente continuaría su camino con los emblemas del Movimiento Ciudadano y el PT. Esta decisión del político más joven mostró nuevamente de qué material está hecho; la suya es una trayectoria larga y por tanto es capaz también de mirar las cosas a partir de una perspectiva que se escape a la inmediatez del presente.

No deja de llamar la atención el aplauso que en el Distrito Federal ha merecido el estilo de gobierno del ebrardismo. La popularidad que hoy encuentra y, sobre todo, el respaldo que el PRD y el candidato Miguel Ángel Mancera recibieron en los pasados comicios dan prueba de que, por lo menos en este territorio, la población celebra contar con liderazgos distintos a los predominantes.

Ahora que Ebrard anunció su decisión para presentarse en los comicios que ocurrirán dentro de seis años, cabe preguntarse si el político progresista y liberal que apoyó el matrimonio gay será ahora capaz de convencer sobre su oferta a otras poblaciones donde el conservadurismo sigue siendo hueso duro de roer. Tiene seis años para ganarse aceptación más allá de las principales urbes, más allá de las clases medias que aplauden la modernidad, más allá de la política que no es capaz de ver delante de sus narices.

El día de hoy Ebrad presenta su último informe de gobierno. En su discurso probablemente intentará dejar testimonio de su estilo como gobernante, a la vez que pone en juego argumentos capaces de actualizar ideológica y estratégicamente a la izquierda mexicana. Será el primer acto de una campaña larga, no sólo por su duración, sino también por las miras que contiene. Mientras tanto el Distrito Federal podrá agradecerle, que en más de un sentido es mejor, ciudad hoy de lo que era hace seis años.

TU OPINIÓN ES IMPORTANTE

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By | 2014-09-06T09:03:37+00:00 septiembre 17th, 2012|