País inseguro… y más aún para los migrantes

México no es un país seguro para los migrantes centroamericanos. Por décadas han sufrido lo indecible al cruzar con rumbo a los Estados Unidos.

No es anecdótico que las mujeres atraviesen con píldoras anticonceptivas del día después, en el bolso, porque la probabilidad de violación es muy alta.

Organizaciones criminales, como Los Zetas o La Familia Michoacana, los han utilizado como “burros”, para que carguen droga, de sur a norte. También está documentado el secuestro y la extorsión, como prácticas recurrentes, desde hace al menos 20 años.

Los honduritas, como se llama despectivamente a los menores migrantes, han sido forzados a trabajar como halcones –informantes– y también esclavizados para procesar narcóticos en los laboratorios clandestinos.

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